La Orden Sacerdotal de San Atanasio nace el 02 de mayo de 2025 de una necesidad eclesial, pero sobre todo litúrgica, de volver a recuperar el respeto y la solemnidad que todo sacramento se merece, y que muchos sacerdotes y ministros parecen haber olvidado, sobre todo en cuanto al sacramento de la Eucaristía se refiere.
Esta “necesidad” litúrgica surge tras comprobar, tras varios años, como la Eucaristía se ha convertido en muchos sacerdotes más en una costumbre o una obligación que hay que cumplir, y donde se le da más importancia a la duración (cuanto más corta, mejor, sobre todo si se retransmite por televisión o streaming) que el propio rito del sacramento en sí.
Además de ello, la celebración de la Misa se ha convertido para la mayoría en algo mecánico, casi robótico, que se realiza sin ningún tipo de emoción ni solemnidad, y donde el resto de la celebración, en la parte que corresponde a los textos (prefacio, plegaria eucarística, etc.) se recita de memoria sin un ligero atisbo de emoción o respeto ante lo que se está celebrando.
Desde la Orden Sacerdotal de San Atanasio, y con toda la humildad posible, intentamos recuperar esos valores ya no solo litúrgicos, sino sacerdotales, ya que entendemos que si el propio celebrante de la Misa no siente o respeta lo que celebra, ¿Cómo va a transmitir esa solemnidad, respeto y emoción a los fieles presentes en la celebración?
Además de la Santa Misa, otro de los valores (Carismas) fundamentales de la Orden es intentar fomentar el sacramento de la Penitencia, el cual creemos indispensable acrecentar entre los fieles, como la herramienta indispensable no solamente para ser consciente en sí mismo sobre los pecados cometidos, sino para reconocerlos delante de Dios a través del sacerdote.
De ahí que la Orden tenga también asociado el nombre de “Padres Confesores”.
Por último, el otro Carisma al que la Orden le da especial relevancia es la Oración.
Tanto el rezo de la Liturgia de las Horas (Laudes, Vísperas, etc.), como la oración contemplativa o los diferentes rezos y oraciones personales, deberían ser algo que todo sacerdote tuviese implícito en su vida sacerdotal, y no por obligación, sino porque, aunque parezca mentira, es la forma más perfecta espiritualmente de comunicarse con Dios Padre.
(Breve visita de la orden a San Sebastián de garabandal, en su primer acto oficial)
Tras esta breve explicación sobre la Orden Sacerdotal de San Atanasio (Padres Confesores), pedimos al Señor Dios todopoderoso que infunda a través del Espíritu Santo a todo sacerdote y ministro de este mundo que ha olvidado su identidad sacerdotal, la conciencia y la actitud suficiente para volver a recordar la vocación a la que fueron llamados, y la importancia de volver a celebrar los sacramentos con la solemnidad y respeto que se merecen, con la actitud de fe del que se sabe llamado por Dios Padre para ser mensajero del evangelio de su Hijo Jesucristo, mediante la sucesión apostólica que adquirió en su ordenación sacerdotal.
Igualmente, lanzamos una invitación a todo sacerdote católico que se sienta identificado con nuestros carismas e ideas a unirse a nuestra Orden.
No obstante, queremos aclarar que el hecho de unirse a la misma no implica, en ningún caso, dejar de pertenecer a cualquier otro movimiento religioso, parroquia, vicaría, diócesis, o iglesia a la que ya se pertenezca, aunque sí implica la aceptación del canon interno de la Orden.
Para informarse más detalladamente o solicitar el ingreso a la misma, pueden contactar desde esta misma web, en la parte “contacto”, o rellenando el siguiente formulario, y uno de nuestros sacerdotes se pondrá en contacto a la mayor brevedad:
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